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Confiando y esperanzados/as en el Dios de la vida, nos solidarizamos con el pueblo hondureño ante la violencia sufrida desde las instituciones públicas, ante la situación confusa generada en el marco de las elecciones nacionales, ante el ataque y el estado de sitio que quedó marcado en los cuerpos y los espíritus de una sociedad que reclama a la clase dirigente, que recuperen la estabilidad del marco democrático y la confianza que deben generar como representantes nacionales.

Compartimos carta del secretario ejecutivo, Rev. Darío Barolin, enviada a los hermanos y hermanas de la Iglesia Cristiana Reformada de Honduras, miembro de AIPRAL.

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FAIE (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas) -

SANGRE QUE CLAMA DESDE LA TIERRA

Más de quinientos años de genocidio, despojo, persecución y prejuicios han sufrido los pueblos de los primeros habitantes de estas tierras desde la llegada de la colonización europea. Pareciera para algunos que no es suficiente: ¿acaso se busca una “solución final”, al estilo de otros genocidios?

Hay quienes reclaman el “cumplimiento de las leyes” ¿Acaso no es nuestra ley fundamental la Constitución Argentina y a ella deben someterse todas las otras leyes, acciones de gobierno y fallos de la justicia?

Vale la pena recordarla: Art. 75,#17. “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

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IERP -

Por iniciativa de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, la Fundación Protestante de Diaconía Hora de Obrar puso en marcha en el año 2016 el programa Pastoral para la Promoción del Cuidado de la Creación (PPCC), contando para ello con el apoyo de las organizaciones Brot für die Welt (Pan para el Mundo), Kirchen Helfen Kirchen (Iglesias ayudan a Iglesias) y la Evangelische Landeskirche in Württemberg (Iglesia Evangélica en Württemberg).

El programa PPCC se propone ofrecer a las comunidades eclesiales espacios abiertos de escucha, diálogo y reflexión sobre las prácticas productivas en el ámbito rural, y de consumo en el medio urbano, con particular enfoque en las consecuencias de las mismas para la salud humana y para el medio ambiente. La finalidad del programa es promover una conciencia crítica y movilizadora sobre la responsabilidad cristiana y de las comunidades de fe con respecto a la promoción del cuidado de la creación.

En el marco de la PPCC, el 05 de diciembre de 2017 se llevará a cabo en las instalaciones de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (Sucre 2855, Ciudad Autónoma de Buenos Aires) la Segunda Consulta Internacional “Riesgos y desafíos del actual modelo de producción agrícola en la región”. La misma reunirá a diversos especialistas y público interesado en torno a la temática “El cuidado de la vida. Impacto de los agrotóxicos en la salud de las personas y de la tierra”. El objetivo será identificar las aristas y dimensionar los alcances de la cuestión en forma interdisciplinaria. De ello se esperan valiosas indicaciones que ayuden a enriquecer la implementación de la propia PPCC y de la acción pública de otros actores relevantes.

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En ocasión de un nuevo 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia Las Mujeres,

a 57 años del asesinato en República Dominicana de las hermanas Mirabal, hecho que conmocionó y movilizó a una nación contra la tiranía, 

desde la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina a través de su Departamento de Mujeres, declaramos:

 

Que nos duele, como seguidoras y seguidores de las enseñanzas de amor y justicia de Jesucristo, que nuestra región siga registrando uno de los mayores índices de violencia hacia las mujeres y que estos hayan aumentado, a pesar de los grandes avances logrado por las instituciones públicas y las sociedades en general.

 

Que como iglesia y pueblo de Dios que camina junto a quienes sufren la injusticia, el maltrato, la persecución y el desamparo, reafirmamos nuestro compromiso en seguir luchando por el Derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

 

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Este domingo 12 de noviembre es la invitación de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina, para conmemorar en unidad los 500 años de la Reforma protestante. Para esta ocasión, invitamos al director del Departamento de Teología y Misión de la Alianza, Rev. Paulo Câmara Jr, quien estuvo a cargo de la coordinación del material litúrgico, a compartir unas palabras sobre estos tiempos de tradición y renovación.

 

“En esta sociedad sin utopías y que construye muros, estamos llamados a vivir y testimoniar de forma relevante nuestra fe cristiana reformada.” Así presenta el material el presidente de AIPRAL ¿Cómo se enmarca este material litúrgico en este llamado?

Este material busca agregar valor a las celebraciones locales de las iglesias reformadas de nuestra región y fue elaborado para la interacción entre los miembros de la iglesia - desde los debates en una posible clase de escuela dominical, a partir de los estudios ofrecidos, a una celebración comunitaria, conforme a la invitación de nuestro departamento para este domingo 12 de noviembre, en que la iglesia será invitada a participar de la liturgia de forma colaborativa.

Creemos, que en tiempos de individualismo y aislamiento social, la iglesia es una oportunidad para confrontar los valores de nuestro tiempo y de ser un espacio abierto para la presencia viva de nuestro Señor Jesucristo. AIPRAL, a través del Departamento de Teología y Misión, espera proporcionar un espacio de reflexión reformada, a partir de la conmemoración de los 500 años de la Reforma Protestante.

Concluyo citando a Jurgen Moltmann que afirma: El individualismo de la sociedad moderna sin duda tiene rasgos narcisistas, porque todo individuo tiene que estar apasionado por sí mismo para imponerse y progresar [...] El individuo es la perversión de la persona. En el caso de que los hombres puedan vivir como personas en cuerpo y alma, es necesario que descubran la dignidad divina de la comunión y busquen el futuro de la comunión (El camino de Jesucristo: la cristología en dimensiones mesiánicas. San Pablo: Academia Cristiana, 2009, p. 399).

 

¿En que consiste el material?

El material se compone de tres partes: estudios bíblicos a partir del tema "Renovados y renovados por la gracia de Dios"; celebración litúrgica común; y herramientas anexadas para colaborar con la labor pastoral en nuestras iglesias locales.

Los estudios bíblicos fueron compuestos por miembros del Directorio de AIPRAL, en lenguaje simple e inteligible, de modo que colabore con la reflexión cristiana reformada de los miembros de nuestras iglesias y provoque discusiones que edifiquen el cuerpo de Cristo.

La liturgia fue construida por hermanos y hermanas de nuestra región, bajo la conducción de nuestro querido amigo y hermano de fe, Gerardo Oberman. La propuesta es que podamos concientizarnos de que somos parte de una familia de fe mayor que nuestra localidad: después de todo, formamos parte de la familia cristiana reformada latinoamericana y caribeña. La liturgia es abierta, lo que significa que hay espacio para que los ministros y ministras elijan textos bíblicos y canciones, de acuerdo con la práctica local. En particular, espero que las iglesias sientan que la liturgia es familiar y extraña, al mismo tiempo. Familiar, pues está inserta en el contexto latinoamericano y forma parte de nuestra tradición reformada; sin embargo, extraña, porque la liturgia pretende expresar la riqueza y pluralidad de nuestras regiones - Cono Sur, Mesoamérica y Caribe.

Por último, dejamos algunos documentos adjuntos, como herramientas para las iglesias locales - explicaciones sobre la vestimenta reformada, partituras de canciones y enlaces, y el propio logo de este proyecto - "Renovados y renovados por la gracia de Dios".

 

¿Cómo contempla la diversidad de la familia reformada latinoamericana?

En todo proceso de creación, buscamos involucrar a personas de diferentes regiones de nuestro gran continente americano. Los estudios, por ejemplo, fueron producidos por nuestra hermana Letty, que es del Caucus Hispano-Latino de la Iglesia Presbiteriana de EE.UU. y otros miembros del directorio que son del Cono Sur (de habla española y de habla portuguesa). Entonces, hay colaboración de mujeres y hombres, jóvenes y adultos.

Además, la elaboración de la liturgia contó con la colaboración de hermanos y hermanas de diferentes países, como Venezuela y Colombia, Nicaragua y México. El proceso fue todo hecho a distancia, sin encuentros presenciales, buscando el ahorro de costos en tiempos de facilidad para el trabajo virtual.

Por último, hicimos la invitación para que cada iglesia local comparte las celebraciones locales por los 500 años de la Reforma Protestante, a través del #500ReformaAL. Nuestro deseo es juntar el material compartido por las iglesias locales y compartir la riqueza y belleza de la diversidad de la familia de fe latinoamericana.

 

¿Cómo actualizamos las inquietudes de los primeros reformadores, a nuestro tiempo y nuestro contexto?¿A qué nos invita nuestra herencia reformada en este siglo XXI?

El movimiento de la Reforma Protestante afirmó muchas verdades, de las cuales podemos destacar las llamadas cinco solas, que son un intento de resumir importantes conceptos de aquel período. Una de las afirmaciones más contundentes de la Reforma, por ejemplo, fue la exclusividad de Cristo Jesús. Sólo Cristo nos salva de toda condenación; sólo Cristo nos perdona de todo error; sólo Cristo nos conduce a la comunión con Dios.

La iglesia cristiana del siglo XVI, tenía mucho poder y era mediadora de la relación entre el hombre y Dios. Tenía el poder de salvar a través de las indulgencias, tenía el poder de perdonar los pecados a través de las penitencias indicadas por el sacerdote; tenía el poder de mantener la comunión de los fieles a través de los sacramentos administrados. En aquel tiempo, existía la idea que desde el nacimiento hasta el final de la vida la persona estaba protegida, siempre que se mantuviera bajo los dictámenes de la iglesia, de esa manera estaría en comunión con Dios.

En ese contexto, la verdad de que solamente Cristo salva de toda condenación, que sólo Cristo puede perdonar todo error, y que solamente Cristo conduce a la comunión con Dios era, por lo menos, confrontadora. Y, en nuestro tiempo, esas mismas afirmaciones han sido impugnadas. En nuestra región, afirmar la exclusividad de Cristo puede sonar reduccionista y prepotente.

La verdad bíblica es que Dios había hecho una promesa a Abraham en Génesis 12 y Génesis 15. Y el Señor Jesús cumplió esa promesa en la cruz del Calvario, para que en Cristo Jesús la bendición que Dios prometió a Abraham llegase también a los gentiles, es decir, tú y yo, para que recibiéramos la promesa del Espíritu Santo, mediante la fe (Gálatas 3.14)

La herencia reformada es, sí, muy importante y contundente para nuestro tiempo. Los 500 años no son sólo una historia. La Reforma apunta a la grandeza de Cristo y eso debe seguir vivo en nosotros, pues el sacrificio de Jesús es suficiente para mí y para usted.

En tiempos de oración fuerte, en tiempos de buenas obras para ganarse el amor de Dios, en tiempos de negociación y mercado religioso, en tiempos de crisis en las iglesias locales con la caída de la membresía, en tiempos de ministros y ministras carismáticos que centralizan la conducción de la iglesia, necesitamos recordar que Jesús es el Señor de iglesia.

¿Y qué nos corresponde a nosotros? ¿Mirar a las personas que no siguen a Cristo con tono de superioridad? ¡No! ¿Debemos perseguirlos por sus creencias? ¡No! ¿Debemos condenar a la gente? ¡No! Si usted y yo sabemos que sólo existe un mediador entre Dios y los hombres, entonces hagamos que este Cristo sea conocido, después de todo, sólo está a mi alcance predicar el Evangelio. ¡Estamos, sí, invitados a hacer que Cristo sea conocido por las personas que no conocen la Palabra Viva!

 

¿Cómo podemos sentirnos “renovados y renovadas” como Alianza?

La Alianza está formada por personas que comparten la fe en Cristo, a partir de la base reformada. Somos rebaños del pastoreo divino y debemos, dentro de lo posible, compartir la adoración al Señor y el servicio al prójimo en nuestro continente, luchando por la justicia y la liberación en nuestras patrias.

La renovación y la presencia del Señor es real, y cuando estamos juntos abrimos el espacio para la revelación divina. El evangelio de Lucas 3.13-35 narra la historia de dos discípulos que estaban tristes con la muerte de Cristo y volvían a su tierra en Emaús. Al principio del capítulo, el texto destaca que los dos discípulos decidieron permanecer juntos. Ellos estaban angustiados y frustrados, pero se enfrentaron a la lucha juntos; y, en la medida en que se quedaron juntos, comenzaron a abrir el corazón el uno al otro y eso creó el espacio para que Cristo se revelara.

Entonces, en medio de la narración, Jesús aparece, inicialmente, como un extraño, pero después, se convierte en un amigo. Cuando llegan a la aldea, deciden invitar a Jesús a unirse a ellos. Entonces, se convierten en una comunidad ya no de dos, sino de tres personas. Y cuando están juntos, no separados, en el momento de la comida, se dice que ellos lo reconocieron. Esto es lo que dice el versículo 31 - sus ojos se abrieron y lo reconocieron.

Hay algo muy precioso en este texto. Al principio ellos están en la presencia de Jesús, pero no tenían conciencia de ello. Dios les abrió el entendimiento. Es el Señor. Así, cada vez que vamos hacia la comunidad, creamos espacio para la manifestación de Dios. Todas las veces, en que luchamos para mantener la comunidad unida, creamos espacio para la manifestación de la presencia de Dios. Cuando permanecemos juntos, podemos sentir la presencia del Señor. Esta es la renovación, por lo que creo que es fundamental el esfuerzo para mantenerse unidos. Necesitamos hacer un voto para permanecer juntos. ¡La Alianza trabaja en este sentido!

 

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